Corrían sin descanso en una larga carrera que los debilitaba con cada coletazo. Se empujaban, pisoteaban y tropezaban entre ellos en la competición más importante de sus vidas. Entre ellos sobresalía uno, estaba concentrado, con la mente puesta en el objetivo mientras iba adelantando a unos y otros. Piensa en la recompensa a su esfuerzo y se ve ganador. El sufrimiento es inevitable, el dolor es el resultado. El acto de correr roza lo metafísico, se siente elevado, cree haber trascendido del plano de lo puramente físico a algo grande, mucho más grande. La meta es el nirvana, un lugar donde desarrollarse plenamente. Corre para dar sentido a su existencia. Corre para llenar un vacío. Corre para cumplir con el objetivo que le fue asignado. Corre por placer. Debe ganar o morir. Por fin llega, y se oye un grito ensordecedor.lunes, 22 de noviembre de 2010
Sudor
Corrían sin descanso en una larga carrera que los debilitaba con cada coletazo. Se empujaban, pisoteaban y tropezaban entre ellos en la competición más importante de sus vidas. Entre ellos sobresalía uno, estaba concentrado, con la mente puesta en el objetivo mientras iba adelantando a unos y otros. Piensa en la recompensa a su esfuerzo y se ve ganador. El sufrimiento es inevitable, el dolor es el resultado. El acto de correr roza lo metafísico, se siente elevado, cree haber trascendido del plano de lo puramente físico a algo grande, mucho más grande. La meta es el nirvana, un lugar donde desarrollarse plenamente. Corre para dar sentido a su existencia. Corre para llenar un vacío. Corre para cumplir con el objetivo que le fue asignado. Corre por placer. Debe ganar o morir. Por fin llega, y se oye un grito ensordecedor.En un bus
domingo, 21 de noviembre de 2010
Vacaciones
jueves, 7 de octubre de 2010
GG
Había sido rechazado. El Empire State, unas flores, una hora. Las 7:01. Allí estaría esperándola. “Ven, u olvídame para siempre”. Ella no fue.
De noche se movía entre prostitutas y alcohol. Su gabardina olía a sudor y lágrimas. Dos tipos lo asaltaron. “Danos todo lo que tengas”. De forma calmada dijo que tenía dinero, que podía ir a un banco a sacarles lo que quisieran. Metieron la mano en su bolsillo. ¡No! ¡Eso no! ¡Dejadme la caja! ¡Todo menos eso! —gritaba mientras forcejeaba con ellos.
Se oyó un disparo y una risas y todo quedó en silencio.
Él yacía en el suelo manchado de sangre con una expresión terrorífica de indiferencia en su cara. Se habían llevado el único recuerdo que le quedaba de ella. Había tirado todo lo que le pertenecía a ella a la basura. Sus regalos, sus cartas, sus libros, la ropa que se dejó, los resguardos de las entradas y viajes que hicieron juntos. Borró las fotos y los mensajes; su número, su pasado y su cara…. Y se habían llevado lo único que le importaba en la vida, el anillo con el que le propondría matrimonio, y la herida lo estaba desangrando.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Limpieza racial
También se llevaron a Naomi, él mismo la delató. Era de noche y él había ido a su casa. Bebieron unas copas, rieron, se acostaron y un par de horas más tarde Bernard se despidió con un beso en la frente antes de traicionarla y ser el responsable de que la enviaran a Auschwitz. Había pasado ya más de un año desde entonces y se preguntó por qué recordaba todo eso ahora. Sus ojos se abrieron, los mismos que vieron toda esa crueldad en Buchenwald, y en su cara se dibujó una fría mueca de terror. Cortó el chorro de agua y arojó el jabón contra la pared antes de estallar en un desgarrador grito de locura. Horas más tarde pasó del ejército a un manicomio alemán.
